Crónicas de la Camel Spider: Fifth Moon PDF Imprimir E-mail
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Escrito por AZ   
Domingo, 04 de Octubre de 2009 23:53

Camel Spider 5 - Fifth Moon

Cuando llegamos allí supimos por qué llamaban a aquella misión “Quinta Luna". Eran las cinco de la mañana, y en la noche de aquel bosque espeso la luna iluminaba como si realmente estuviera en el Quinto Coño.

 

Aún así, cuando el convoy con el grueso de nuestras tropas se detuvo en la carretera por la alerta de una posible emboscada enemiga, el jefe de nuestro diezmado “Pelotón Bravo” ordenó atajar trepando la ladera escarpada para llegar como fuera a nuestro objetivo atravesando el bosque. Y en medio del sueño y de la oscuridad la respuesta de sus hombres, un puñado de abuelos cascados, fue una y simple: Marica el último.

 

Había objetivos que defender y atacar, y su valor en número de bolazos recibidos seguro que estaba justificadísimo con elocuentes razones geopolíticas y tácticas. Pero nosotros los íbamos a tomar y defender por una sola razón: Por nuestros santos cojones. De haber un eslabón débil en la cadena, no iba a ser el nuestro. Seguro que hay quién pueda más, pero nosotros entregamos lo que teníamos. Pusimos el corazón en esta operación y lo dimos todo.

 

El día amaneció tranquilo, y fuimos movilizados de una posición a otra sin contactar con el enemigo. Qué mañana de picnic más cojonuda – llegué a pensar. Joder, si sólo me faltaba una silla de playa, un termo de Té y unas pastas. Así y todo, ya nos fuimos apañando bien con las galletas de rancho.

 

Entonces llegó una comunicación de radio. Como en las anteriores, tocaba mover el culo hasta otra posición. Hicimos un poco de agroturismo hasta llegar al punto en cuestión, donde comenzamos a oír petardeos. O alguien había cenado muy fuerte, o teníamos a los malos ya danzando por allí. En cuanto vimos al primer hombre de gris disparando a una de nuestras compañías se nos quitaron las dudas.

Así que en formación de combate los fuimos empujando hasta el interior del bosque, donde un francotirador nos retuvo durante un buen rato haciendo que los sanitarios se estrenasen, y que los heridos se acordasen de la madre del tirador en cuestión. Pero fue solo un pequeño retraso, y las compañías avanzamos por el bosque hasta el primer objetivo, un cruce de caminos con vegetación densa por todos lados, donde la cosa ya se puso sería, y el petardeo de antes pasó a ser las Fallas de Valencia.

 

Como en la guerra de verdad, ya no importaba cual era la bandera que defendías una vez metidos en el fregao; Harana o Stainer, qué más daba. Importaban tus compañeros; esos con los que llegaste o los camaradas desconocidos que hiciste allí. Les estaban zurrando, y tú no les ibas a dejar.

 

Para qué voy a entrar en detalles de aquello: Sanitarios más apuraos que en la sala de urgencias de cualquier serie de televisión, el jefe de pelotón gritándole a la radio para que enviaran apoyo y munición para terminar de arrasar el objetivo, … Vamos, lo que viene siendo la jodida línea del frente. ¿Lo quieres en una palabra? Épico.

 

La ayuda nos llegó. Nos la cruzamos cuando caminábamos hacia el respawn con los pies por delante. El enemigo también tiene radios, y séptimos de caballería.

Pero nada que achacarnos. Subimos al Pousadoiro a dar bolazos, pero sobre todo, a recibirlos. Este es el Escuadrón Disciplinario, la jodida carne de cañón del airsoft. Sudamos como mulas hasta el final de la jornada y nos deshicimos los pies y las rodillas con tanto marchen y cuerpo a tierra. Pero lo hicimos juntos, y que me aspen si no lo repetiría de nuevo ahora mismo. Sois la carne de cañón más cojonuda con la que he tenido el placer de compartir una puta mañana de picnic. Sois lo puto mejor.



Última actualización el Lunes, 05 de Octubre de 2009 08:12
 

Comments  

 
0 #2 Gerifonte 2009-10-28 08:07 Nasios ma matá! Quote
 
 
0 #1 hammelin 2009-10-06 09:45 Buena crónica… con una forma de expresarse al estilo "Sargento Arensidia" Quote
 

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